6 Minutos de Meditación
Moviéndonos de la Ansiedad a la Paz
Espero que tu semana haya empezado bien, con tu alfombrita bien puesta y segura bajo tus pies, con calma y entereza, con mucha esperanza. La mía no empezó así. Ayer lunes fue un día feo, de esos en los que el deseo de que pasen esas veinticuatro horas es incontenible. La ansiedad que experimenté ayer volvió a dispararme mi herida de abandono, o sea, cuando siento que estoy sola y que el mundo se me está cayendo encima. Y no era más que yo con miles de cosas en mi cabeza, incertidumbre: ¿Nos quitarán la cuenta de redes sociales? ¿Me devolverán el depósito del apartamento? ¿Me quedará mal el pintor para el último retoque? ¿Estarán contentas mis clientas? ¿Podré rebajar otra vez todas estas libras que he cogido en invierno? ¿Cuando me iré de este pueblo? ¿Será cierto que mi hombro necesita cirugía? ¡Los chelitos! Y así funcionó mi cabeza ayer. Con el agravante de que estaba despierta desde las cuatro de la mañana y sin tener el día muy ocupado, no supe aceptarlo, otra motivo para aumentar la dichosa ansiedad.

Al final del día no me aguantaba, me fui a la cama super temprano y abrí los ojos hoy llena de esperanza, decidida a agregar a mi ritual del rosario una buena meditación. Lo conseguí. Una meditación guiada de seis minutos, me ayudó a encontrar mi centro de nuevo, a sentirme tranquila y a despedirme de esa sensación tan horrible en el pecho, como la que sentí intensamente durante once minutos, hace unos días mientras me hacían una resonancia magnética. Por cierto, ¡Qué buen ejercicio para autoregularme! No, no hice un show.
La meditación de hoy, Seis Minutos de Mindfulness Ahora, me sacó una gran sonrisa, además. Hubo un momento en el que el guía dijo: ¨Imagínate que hay una gran puerta en tu frente, ábrela y deja salir todos los pensamientos y personas que están presos en tu cabeza y luego cierra la puerta¨. Señores, que desfile de gente salió por esa puerta, por la mía. Desde el pintor, la dueña del apartamento junto con la que lo administra, la doña, se la dejo a su imaginación, pensamientos de escasez, de miedo, de perfección, y así, muchas otras cosas que nos llegan a la cabeza en un día feo. Hoy he cerrado esa puerta, pretendo que no entre nada, será difícil, sin embargo siempre puedo abrirla y dejar salir todo ese torrente de cosas que enturbian mi mente y mi alma y no me permiten estar presente, donde siempre se encuentra paz y cordura y una manera más amena de vivir.
Puedes probar meditanto uno, dos, tres minutos cuando te sientas ansiosa, alterada o mortificada, te prometo que volverás a tu centro. Es una práctica fenomenal para no ahogarnos en nuestra propia revolución.
Por aquí estoy de nuevo, pretendo mandar esto una vez a la semana o así. ¡Feliz Cuaresma!

