Honestamente, cuidar mi atención se ha convertido en una lucha diaria. Cuidarla y no regalársela a las redes sociales, porque cada día ocurre algo en el mundo y la información se multiplica, por mucho, en las pantallas.
Esta semana y la pasada fueron las noticias de las pandillas en Haití y el triunfo de Lula en Brasil. Eso bastó para que me encuentrara pegada al teléfono y, como otras veces, el escroleo se volviera infinito, robándole páginas de lectura a mi libro de turno.
Lo peor de todo es cómo me voy sintiendo: abrumada, con un desasosiego enorme. Pero hoy me lanzaron un salvavidas. Recibo cada día el newsletter de Napoleon Hill, y el de hoy hablaba exactamente de eso, de la atención controlada. El título me hizo clic:
Training your Attention Instead of Donating It (Entrena tu atención en lugar de regalarla)
Y debajo: Your attention helps shape your days. Give it a direction you have chosen. (Tu atención ayuda a dar forma a tus días. Dale una dirección que hayas elegido tú.)
Así que hoy, me dediqué a escribir este artículo, y puse mi teléfono bien lejos y en silencio. ¨Ya no puedo más con el escroleo¨, me gritaba mi alma esta mañana. Literalmente tengo el cerebro frito en los últimos días. Y no, así no quiero vivir ni envejecer.
Hay una pregunta y dos ideas que se quedaron dando vueltas en mi cabeza: ¿quién está eligiendo mi próximo pensamiento? Y, darles a mis hábitos digitales un propósito y un límite, y, cuando me descubra otra vez perdida en la pantalla, practicar el regreso a lo que realmente importa.
No pienso desaparecer de las redes. Y quiero seguir informada, conectar con otros y disfrutar de un buen video. Se trata de elegir yo donde va mi atención, y fuera de la pantalla, elegir veinte minutos al día de algo hecho con atención deliberada.
Eso es lo que hice hoy. Y lo que pretendo hacer cada día, porque el escroleo sin propósito no es lo que quiero en mi vida. La vida que quiero construir es de otra manera.
Esta tarde, mi libro de turno me espera.
¡Feliz semana!
Pili
El día después de haber escrito este artículo ocurrió en España el choque de los trenes. Fue un día muy triste para mí. Y en este caso particular me quedé muy impresionada, pues mi hijo mayor vive en Madrid al igual que otras personas entrañables para mí. Yo misma he tomado muchas veces el AVE de Madrid a Sevilla. La tendencia hubiera sido refugiarme en el escroleo infinito, pero eso no pasó, haber leído a Napoleon Hill me ayudó. Esta vez, me sostuvo la lectura en mi libro de turno.
¿Te gustaría trabajar conmigo de forma personalizada? Acompaño a mujeres con rutinas de ejercicio y sesiones cortas de coaching — 30 a 35 minutos, por WhatsApp o FaceTime, desde donde estés. Si sientes que es el momento, puedes escribirme o saber más en pilicuadrado.com


