El cuerpo se acostumbra a lo que le damos. Hace un año, cuando tuve mi cirugía de hombro, hubo un gran cambio en mi rutina del sueño. Y después con el paso de los meses se quedó como un hábito nuevo que adoré y hasta hoy esta ahí. Hago todo lo posible porque no cambie.
Con mi hombro derecho inmovilizado, me resultaba difícil llevarme el teléfono conmigo y escrolear hasta que me diera sueño. Cuando estaba lista para acostarme en el sofá que me acomodaba y en el que dormí por dos meses, dejaba el telefóno en una mesa, bien lejos de mi. Este nuevo hábito le dio paso a otro.
Cuando tuve mi brazo libre del cabestrillo y empecé a dormir en mi cama, desde la primera noche empecé a leer. Ficción que es lo que se recomienda para no activarte. Ha pasado un año y cada noche una vez en la cama leo. A veces solo dos páginas y ya estoy lista para dormir.
Desde hace unas semanas, estoy trabajando con una clienta en sesiones separadas que no son de fitness. Estamos tratando de romper con lo que ella ha estado haciendo desde hace años cuando llega la noche. Si bien ella se iba a la cama alrdedor de las 11:00 pm, en los últimos años eso se ha alargado hasta las dos de la madrugada.
Con una fuerza interior que llama la atención a sus 72 años, he podido verla mientras me contaba que lo que hace es ponerse a arreglar gavetas o a fregar hasta que le de sueño. Su cuerpo en modo de activación cuando debería estar en modo descenso,
En quince días, despues de nuestra sesión, ella no había logrado, todavía, dormirse antes de las dos de la madrugada. Claro, un cuerpo acostumbrado a un hábito por tantos años y a todos esas señales de activación, no va a responder tan rápido. Hay que ir a por pequeños cambios. Cosas que en nuestro piloto automático casi no se perciben. Y hay que estar atentos.
Hay un gran contraste entre mi rutina de sueño y la de ella. Un descenso y una activación. Mi clienta y yo queremos lograr que ese descenso en su cuerpo, en su energía, ocurra en algún momento.
Sin embargo, hay algo en todo esto que aunque queremos cambiar, me inspira de ella. Que a su edad, con siete hijos y un montón de nietos que la llaman, que la invitan, y que aún así, quiera hacer cambios. Que quiera trabajarse.
¡Feliz semana!
Pili
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