Cutura Criolla
Sobre existir, aunque estés lejos
¨¡Diablodiomío!¨, grité esa otra noche viendo a los Knicks, cuando casi perdíamos el partido. Mi esposo volteó a mirarme con esa cara de siempre, la de “no entendí nada, pero sé que fue intenso”.
Hay veces que no soy capaz de traducir cosas, desde nuestro dominicano al inglés, y es que simplemente no hay una traducción porque ni siquiera son cosas que existen en ningún otro español.
Por eso, leyendo Historia de la mujer caníbal, de Maryse Condé, salté de alegría cuando me topé con este párrafo:
¨¿Veis como tengo razón? ¡No hago más que decíroslo! ¡Guadalupe y Martinica existen de verdad! Son lugares reales donde la gente vive, muere y tiene hijos que, a su vez, se reproducen, Lugares dotados de una cultura propia que no se parece a ninguna otra: la cultura criolla.¨
Esa frase repiqueteó en mi mente como el campanario de una iglesia. ¡Cultura Criolla! Y mi corazón se inundó de cositas buenas. Y pensé no solo en la distancia física de mi querida media isla, República Dominicana, sino en la afirmación de que ese lugar sigue siendo real, sigue existiendo, con o sin mí ahí.
Que alegría saber que mi tierra no depende de mi presencia para seguir siendo lo que es. Con su cultura criolla, forma de hablar, ritmos, palabras, maneras de decir las cosas que no existen en ningún otro español.
¿Cómo me pude olvidar de eso?
Quizás por el desarraigo. O la nostalgia de estar lejos, o simplemente la tristeza que acarrea consigo vivir en otro sitio donde no puedes decirle a tu esposo cómo decimos esto o aquello en nuestro español.
Y tenía que ser mi autora favorita que me lo recordara en ese párrafo que, en ese momento, me arregló la tarde.
¡Feliz semana!
Pili
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