Demencia Digital
El Impacto de la Tecnología en Nuestra Cognición y Salud Mental
Si últimamente no puedes sentarte a leer un libro te cuento que no estás solo. Nuestra atención o nuestro lapso de atención, ¨attention span¨en inglés, se va reduciendo cada vez más y ésto es debido al ¨scrolling¨en las redes sociales. Preocupante. Al menos a mí me preocupa mucho como alguien que trabaja la dimensión cognitiva del bienestar, la cual obviamente se ve afectada con este práctica.
Hace unos días leí un artículo de unos de mis mentores de alto desempeño, Brad Stulberg, y aunque mucho de lo que leí ya lo sabía, me quedé de una sola pieza, pues he venido notando que me cuesta estar enfocada. Pero no solo eso, estar metida tantas horas al día en Instagram y Facebook generalmente afecta mi estado de ánimo, o sea me deprime.
Brad decía en su artículo que nuestros cerebros están fritos e incluso mencionaba que hay un nombre para lo que nos está ocurriendo: Demencia Digital. ¡Ouch!
Necesitamos tanto ese momento presente o entrar en flow, más eso se pierde porque perseguimos ese constante chorro de adrenalina que encontramos entre la emoción y la ansiedad al estar siempre viendo nuestros teléfonos, es por esto que no somos capaces de concentrarnos por largos momentos, enfocarnos y sentarnos a leer un libro o estar presentes en nuestra vida fuera del internet.
Todo eso me puso a pensar y a querer desintoxicarme un poco y el viernes pasado decidí mover Instagram y Facebook a una carpeta y no abrirlos por varios días. Hoy es mi quinto día.
El primer día de este experimento, el viernes, me fui de paseo a la ciudad y fui a comer a mi cafetería favorita en la que siempre pido antes de la comida un capuchino. Cuando me lo trajeron lo primero que quise hacer fue tomarle una foto para subirla en mi historia de instragram. Y me detuve. Me dije a mi misma, esto es increíble. Guardé mi teléfono y disfruté mi café en tiempo real, mientras echaba un vistazo a mi alrededor. La mayoría de las personas en la otras mesas lucían así: cuello desgonzado, teléfono en acción, todo el mundo scrolling. Sentí pena.
Mi dieta digital de cinco días ha tenido, definitivamente, un efecto restaurativo en mi cerebro y en mi sistema nervioso. Mi ánimo durante el fin de semana fue otro, no me sentí abrumada ni deprimida y leí bastante. Voy a tener que volver a las aplicaciones pronto, tengo un negocio, es trabajo. Sin embargo si pudiera elegir, no volvería ni a Instagram ni a Facebook porque la paz mental y la presencia que he sentido han sido espectaculares. Sería maravilloso poder volver a esos teléfonos que se usaban solo para hacer llamadas, de seguro que seríamos más felices.
El domingo en la tardecita, me senté con mi esposo en la terraza a esperar la puesta de sol, y mientras contemplaba el hermoso paisaje pensé que no podía seguir saboteando el inmenso bien que le hace a mi cerebro contemplar este tipo de belleza por estar pegada al teléfono.
¡Feliz Semana!


