El Arte Perdido de la Atención
Cómo recuperarlo
Hace unos días me topé con un artículo, publicado aquí en substack, que me hizo de nuevo volver a pensar en el gran reto que tenemos todos con la atención. La mía es cada vez menor y eso me preocupa. He estado tan mal en eso que hasta rezo por recuperar mi enfoque y poder sostener mi atención en todo lo que hago, sobretodo en mis lecturas, no solo de libros, sino de buenos artículos y cuando, por ejemplo, converso con alguien.
Una de la cosas que más me llamó la atención en el artículo es cuando la autora dice que la atención es una habilidad. ¡Amén! Con lo que la podemos reconstruir y que, en este sentido, es más acerca de diseño que de disciplina.
Estoy de acuerdo con eso y pienso que es así, sobretodo, con lo que vivimos en la actualidad, el bombardeo de información, notificaciones, mensajes, anuncios y a lo que tenemos acceso en una sola cosa, el celular.
Según la autora, como mencioné antes, podemos reconstruir nuestra atención desde que es una habilidad y nos deja dos puntos principales para hacerlo de una manera amable y sostenible.
En el momento, con pequeños triunfos para un cerebro distraído
Cuando estás en algo y sientes la urgencia de chequear tu teléfono, ponle un nombre a ese impulso. Esos pequeños actos de consciencia ayudan a la corteza prefrontal, que es la parte de nuestro cerebro que se encarga de la toma de decisiones, a reactivarse dándote la libertad de elegir.
Cambia el canal, no el hábito, ya que algunas veces el cerebro no busca la distracción sino la estimulación. Y aquí es cuando puedes cambiar de escrolear a hacer otra cosa que le dé a tu cerebro una forma de novedad más sensata como por ejemplo, una caminata, un estiramiento o una canción que no hayas escuchado en años.
Haz que el enfoque se sienta más como un suave retorno y no como un ¨reset¨. Si tu cerebro salta de una cosa a la otra, proporciónale un sitio donde aterrice de manera suave. Algo tan simple como una pausa de cinco o diez minutos.
A un plazo más largo
Estar muy atento a lo que entra a tu cerebro. Lo que consumes le da forma a tu mente.
Entrena tu atención con prácticas consistentes. Leer por cinco minutos, hacer journaling por diez minutos o simplemente contemplar. Me encanta esta última y personalmente la práctico con las meditaciones del padre Richard Rohr.
Protege tu cerebro liberándolo de todas esas cosas que tenemos en la cabeza, especialmente antes de irnos a dormir, anótalas para el otro día. Esto le da a tu cerebro más espacio para la atención.
Para cerrar, te dejo otras ideas que me encantaron de todo lo que leí:
La atención es más que enfoque, es cómo vivimos nuestros momentos. Cómo disfrutamos de un atardecer, como sentimos un abrazo, como absorvemos nuestras conversaciones con un amigo.
La atención es presencia y la presencia es poderosa y, también, radical.
Cuando sientas que has perdido tu enfoque, no te desanimes y pienses que estás fallando, como le pasa a la autora y a mi también, es nuestro cerebro tratando de sobrevivir en un mundo lleno de distracciones e información.
Al final del día, la atención es nuestra, y somos los responsables de reclamarla. ¡Ánimo!
Te deseo una semana buena y llena de atención.
Pili



Excelente artículo ¡Gracias!