El Espejo de Diana
Cuando el primer paso parece imposible
Estaba yo en el apogeo de mi recién fundado negocio, un gimnasio boutique minimalista, cuando ese día en la peluquería me encontré con una amiga, muy querida, de mi madre. Su saludo fue tan cordial y cariñoso que no puedo olvidar ese momento tan jovial.
Diana me preguntó por mi negocio. Quería saber cómo funcionaban mis entrenamientos. Ella necesitaba urgentemente hacer ejercicio y no había sido consistente en ningún gimnasio, ni con ningún entrenador en particular.
Hablamos en general de los beneficios del ejercicio y le expliqué en qué consistía mi trabajo. Rutinas con bandas de suspensión y mancuernas, cortas y muy eficientes. Ella dijo que lo pensaría y me llamaría más adelante. Se mostró muy interesada en empezar a ejercitarse conmigo.
A los pocos días, recibí la llamada de Diana. Se había decidido a empezar, esta vez contando con que sería consistente y formaría la disciplina y el hábito de ejercitarse.
Y así fue. Logró asistir por años ininterrumpidamente pero, vino el Covid y las clases presenciales se complicaron. Diana no quiso seguir los entrenamientos por video llamadas como mis otras clientes, una pena.
Aún cuando retomamos las clases presenciales no pudo volver. Había estado a la deriva tanto tiempo que nunca encontró el camino de vuelta a mi gimnasio.
Han pasado los años y recuerda esos momentos como algo solemne, lo que me hace sentir super bien. Y lo sé porque hace unos días hablamos por whats app y me comentaba:
—No sabes cuanto extraño tu sitio. Minimalista, bonito, limpio, tranquilo. Y esas conversaciones tan espectaculares. —Qué nostalgia sentí, que tiempo tan bello vivimos en ese espacio.
Y seguía contandome:
—Voy a cumplir 79 años y nunca había tenido tanto peso como ahora. Estoy también recuperándome de una operación de rodilla pues me caí de mis propios pies. —Y la visualicé y sentí impotencia.
A veces no queremos salir de nuestra zona de comodidad y tratar otras cosas. En el caso de Diana no entiendo por qué no se ha animado a hacer mis clases por video llamadas. Ella aprendió conmigo todas las técnicas de los movimientos, tenía una buena forma. Y mis clases por videollamada son como quien dice presenciales, pues yo estoy del otro lado dirigiendo.
Mientras tanto ella enfrenta la incómoda realidad de ir a un sitio extramadamente concurrido, lo cual te drena e igualmente de drenante la música a todo lo que da. Algo que ella misma me confesó que lo detestaba.
No puedo imaginarme cumplir 79 años con más peso que nunca. Estoy negada. No es solo cuestión de salud. Es que a medida que envejezco necesito poder moverme bien, con seguridad y por qué no, también, con encanto.
Diana extraña lo que tuvo pero no se atreve a buscarlo de otra manera. Y mientras tanto, el tiempo sigue pasando.
Si te has visto en el espejo de Diana, pregúntate: ¿qué es más incómodo? ¿Probar algo diferente o seguir donde estás, esperando que algo cambie?
El primer paso no siempre es el más cómodo. Pero es el único que te lleva hacia adelante.
¡Te deseo una linda Semana!
Pili
Si todavía no le has hechado un vistazo a mi masterclass de ayuno intermitente, quizás hoy te animes. Aquí te dejo el link,
Masterclass Ayuno Intermitente sin Complicaciones
¡No más confusión, solo resultados reales! ¡Adelante!



Pili, me interesa mucho el concepto de ejercicio tranquilo, sin sobre estimulación sensorial. No sé cuánto de posible es encontrar algo así en Madrid (obviamente, lo habrá), pero creo que nunca he visto una oferta explícita en esos términos.