El Reordenamiento de Elena
De la nostalgia a la plenitud: un viaje de sanación
Elena volvió a su país, a su media isla incrustada en el mismo corazón del Caribe, para pasar el fin de año con sus hijos en el mismo sitio donde David le había propuesto matrimonio tres años antes, Playa Bonita.
Cuantas cosas había vivido desde entonces, cuanta incertidumbre, sentimientos encontrados, alegría, miedo. Su vida pasó de estar en orden a ser un desorden. Un desorden de sentimientos y emociones que iban y venían, muchas de las cuales la dejaban con un vacío y una nostalgia tan vasta que era imposible a veces expresarla con palabras.
Hasta que las cosas se fueron reordenando. Reordenando porque se ordenaron de otra manera, ahora desde la perspectiva de una sanación interior y de un orden físico, exterior, que mucho después, David comenzó a entender. Algo que Elena necesitaba para fluir de mejor manera y sentirse un poquito más identificada con su cultura y la educación que había recibido de sus padres.
En esta ocasión de vuelta en su amado Caribe, pensó en que su sentimiento de pertenencia estaba intacto y que a diferencia de antes, su sentimiento de pertenencia en Ballmore el pueblo donde vivía, se había manifestado, solo un poquito eso sí, con sus nuevas amigas, Janet y Dana.
Casi sin saberlo Elena había formado un espacio seguro para ellas, un espacio donde ellas que eran de otros estados, se sentían seguras y amadas. Y al mismo tiempo un espacio donde Elena también se sentía segura y amada, en un sitio donde todo era muy diferente al Caribe y a los caribeños.
Despidió el año pensando en el trinomio perfecto que alguna vez leyó del Padre Richard Rohr, Order-Disorder-Reorder, el Patrón de la Sabiduría.
Richard Rohr nos dice que para que haya cambio o transformación debemos movernos a través de un perído o períodos de desorden. Esto generalmente significa dolor, pérdida, nostalgia, desarraigo, duelo, algo necesario para sanar, para crecer.
En el perído del desorden, según el Padre Rohr, debemos soltar y dejar a Dios actuar y después podemos abrirnos al reordenamiento, reorder. Es como si fuera la vida, muerte y resurreción.
Y así promulgamos este patrón una y otra vez en nuestras vidas y vamos limpiando espacios, vamos sanando.
La vida de Elena, aunque había dejado atrás tantas cosas entrañables, se había reordenado de la mejor manera posible, lo que hacía de su nostalgia algo más llevadero, algo que la había hecho más humana y la hacía sentirse agradecida.
Este fue el mejor fin de año de Elena en toda su vida y se sentía feliz de celebrarlo en su tierra, en Playa Bonita, con sus tres diamantes y con David.
Deseo que como Elena, tengas un fin de año espectacular y que el nuevo año esté lleno de ¨reorder¨ o reordenamiento.
Pili



me alegro tanto de tu reorder!!
espero este año aplicar tus enseñanzas!! reorder!!