Envejecer Como un Arte
Lo que nadie te enseña
Quizás por mi carrera de entrenadora personal y mentora de desempeño, siempre me he sentido atraída por el tema del envejecimiento — desde el punto de vista de envejecer con gracia y salud. Quizás, también, porque lo viví de cerca con mis padres.
Mi padre murió a los 95 años. Yo siempre pensé que llegaría a los 100. Tenía la mente bien puesta y montó su bicicleta de carrera hasta sus últimos días. Mi madre murió a los 90 años; pienso que pudo haber vivido más de no haber contraído COVID. Y aunque lo superó, su salud nunca fue la misma.
La fuerza de espíritu y la alegría de mis padres han sido siempre un referente en cómo veo el envejecimiento.
En diciembre del año pasado, leí un artículo sobre el tema. El título comenzaba así: “ ¨Why Aging isn’t a Disaster - But an Art You Can Learn. ¡Me encantó!
El artículo plantea algo poderoso: mucha gente ve el envejecimiento como una catástrofe, en vez de verlo como una habilidad. ¡Totalmente de acuerdo! Y como toda habilidad, esta puede aprenderse — o, por el contrario, ser completamente mal administrada.
Como señala el artículo, no se trata de genética, sino de cómo envejecemos en realidad. Yo añadiría que siempre nos queda la epigenética.
Lo que nadie te enseña
Desde el lado cognitivo del bienestar, envejecer bien, con gracia, no se refiere a preservar la juventud. Se refiere a mejorar nuestro sistema operativo interno.
El cerebro se reorganiza:
Hay una mejor regulación del sistema nervioso
Se profundiza el reconocimiento de patrones
Se pasa de ser veloz a ser más sabio
Muchos mayores se resisten a estos cambios y sufren. Otros los abrazan y prosperan.
Por eso, envejecer es un arte y no un accidente.
No podemos detener el envejecimiento. Sin embargo, podemos decidir cómo envejecemos. Eso es exactamente lo que vi en mis padres. Y lo sigo viendo en mis tíos.
En mi propio matrimonio, estoy echando esa pelea todos los días.
Algunos de los hábitos más poderosos de quienes envejecen como artistas
Mantienen la vida simple en vez de optimizarla. Más verdad, menos máscaras.
Construyen su identidad alrededor de valores, no de desempeño. Quién eres importa mucho más que lo que produces.
Ven la salud como mantenimiento, no como obsesión. Como dice Brad Stulberg: consistencia en vez de intensidad. ¡Amo esto!
Se rodean de personas que también envejecen bien. Cero drama.
Protegen sus mañanas. Cuidan sus ritmos circadianos — eso es “valor cognitivo”.
Redefinen el éxito. Suficiente se convierte en su victoria.
Sus comidas son predecibles. El cuerpo ama los ritmos.
Diseñan sus ambientes para la paz. El caos es opcional.
Perdonan rápido. El resentimiento envejece más que el tiempo.
Crean momentos de aburrimiento a propósito. La creatividad necesita su espacio.
Recuerda: envejecer es inevitable. Pero puedes elegir hacerlo como un artista.
¡Feliz Semana!
Pili


