Isleños hasta la tambora
Reflexiones sobre identidad, café y alegría caribeña
Ayer mientras me disponía a prepararme un ¨espresso¨ recordé el paquetito de café que mi hija le regaló a mi esposo cuando estuvimos en República Dominicana hace un poco más de un mes.
Realmente no me fijé muy bien en la marca ni el empaque en ese momento, hasta que lo tomé en mis manos para sacar el contenido y ponerlo en la máquina.
Hubo un detalle que llamó muchísimo mi atención en el nombre. Una de las palabras decía ¨Isla¨. Y como me siento tan orgullosa de ser isleña inmediatamente leí todo lo que decía en el empaque.
El café se llama ¨Gente de la Isla¨.
Me encanta el nombre y, el café, muy bueno. Su sabor me hizo sentir la nostalgia de todo lo que acontece alrededor del hecho de tomarse un cafecito dominicano, ese olor tan especial y único que evoca la importancia de disfrutar cada momento.
Siempre me han llamado la atención los isleños. Pienso que somos gente con la particularidad de ser muy intensos y alegres. Recuerdo hace muchos años, cuando en los Estados Unidos asistiendo a un programa de Inglés como segunda lengua, ESL por sus siglás en inglés, tuve un compañero de Colombia, específicamente de la Isla de San Andrés, Fernando.
Un chico súper buena gente, alegre, genuino e intenso. Su forma de ser resonaba muchísimo con la mía, claro, teníamos algo en común: isleños hasta la tambora.
En este caso hablo de nosotros los caribeños. Que nos destacamos por nuestra buena vibra y, sobretodo, por la intensidad con la que vivimos la vida. Además, la insularidad crea una identidad fuerte y particular.
Tenemos un sentido profundo de comunidad y conexión con el lugar de origen, incluso cuando emigramos, y una relación especial con el mar y la naturaleza.
Hemos desarrollado tenacidad por vivir en territorios pequeños, a veces enfrentando huracanes y desafíos económicos.
La calidez, hospitalidad y el sentido del humor son rasgos que muchos isleños, y en el caso particular de los caribeños, reconocen en sí mismos. Y sí, existe esa tendencia a la nostalgia y el orgullo por la tierra natal que une a los pueblos isleños. ¡Te lo digo yo!
Nuestra filosofía de vida es la alegría, emoción que no nos guardamos. La llevamos a flor de piel. Somos súper expresivos. Esto último me hace pensar en mi esposo, el que gracias a Dios se está contagiando de nuestra forma de ser.
Me hace feliz recordarlo cuando hablaba con mi hija, gritando como nosotros, en nuestra cena de fin de año a la orilla de la playa. Por un momento pensé: lo perdí. Y me pregunté, ¿Dónde está el hombre calmado y para nada intenso con el que me casé? ¡Estoy invadiendo su ADN!
No creo que llegue a expresar sus emociones sin filtro como nosotros, pero de que se ha contagiado alguito eso sí. Es lindo verlo tratando de moverse al ritmo de una bachata o usando expresiones como ¨tranquilaaaaa¨.
Te dejo un pedacito de lo que dice en el paquete de café Gente de Isla. Café Molido. Ground Coffee:
Somos isleños empedernidos.
Creemos en disfrutar la vida y en reunirse a compartir un delicioso desayuno.
Yo habría puesto café en vez de desayuno. Pero, si eres isleño, seguro lo entiendes.
Este artículo estaba programado para salir la semana pasada y lo cambié para esta sin imaginarme lo que vería en el medio tiempo del Súper Bowl.
Muchos latinos lo criticaron, y me di cuenta de algo: quienes criticaban probablemente no eran isleños caribeños. No se identificaron con lo que vieron porque nuestra forma de ser, nuestra expresividad sin filtro, nuestra alegría ruidosa y desinhibida, no conecta con latinos que se sienten más europeos, más “refinados”.
Pero ahí estaba yo, viéndolo y sintiéndome completamente representada. Porque nosotros no pedimos permiso para celebrar, no medimos el volumen de nuestra risa ni cuánto movemos el cuerpo cuando suena la música. Y quizás no seamos los más elegantes según los estándares tradicionales—no tenemos la sofisticación parisina—pero estamos impregnados de algo más profundo: sabemos celebrar la vida con lo que tenemos, convertir cualquier momento en fiesta, hacer de lo simple algo memorable.
Nuestra elegancia está en la autenticidad, en no disfrazar quiénes somos para complacer a nadie.
¿Eres isleño/a? ¿Te identificas con esto? Cuéntame en los comentarios de dónde eres y qué te hace sentir orgulloso de tu tierra.
¡Que tengas un linda semana!
Pili


