Hábitos
Buenos o Malos, el patrón se activará automáticamente
Hace alrededor de trece años que conocí el libro El Poder de los Hábitos de Charles Duhigg. Fue en el año 2012 que mi ¨writing coach¨, en ese entonces, me recomendó leerlo. Y me marcó de una manera increíble en el sentido de descubrir informaciones y adquirir conocimientos importantes no sólo para mi, sino también para mi carrera de entrenadora personal, ayudando a mis clientes a formar el hábito del ejercicio físico.
Quiero contarte que desde hace más o menos una semana me estoy leyendo este libro otra vez y he estado aprendiendo nuevas cosas sobre hábitos.
Nuestra vida está formada por hábitos, ya sean malos o buenos. El proceso, en el que el cerebro convierte una secuencia de acciones en una rutina automática, se conoce como fragmentación y es la causa de la formación de los hábitos. Esto supone que hay cientos de estos fragmentos en los que confiamos todos los días, por ejemplo, poner la pasta de dientes en el cepillo antes de cepillarnos. Hay otros más complejos como por ejemplo la logística que implica dar marcha atrás en el auto.
Esta automatización da lugar al hábito y también, por consiguiente, hace que el cerebro se relaje. Con los hábitos formados hay partes del cerebro que dejan de trabajar, pues estos ya están formados. Por eso es tan difícil romper con un mal hábito. Por ejemplo, si estamos acostumbrados a estar sentados todo el día, es muy difícil empezar a ejercitarnos. Y si piensas en el celulay, imagínate lo que cuesta soltarlo después de tantos años con este hábito. No se si te has dado cuenta de cuantas veces al día tocas tu pantalla. Te sorprendería saber que en mi caso cuando estoy a la deriva con este hábito lo hago mas de 65 veces en dos horas más o menos.
¿Cómo podemos romper con hábitos que no nos favorecen?
Si nuestro cerebro se vuelve súper eficiente con la automatización de la rutina, y lo hace también para ahorrarnos tiempo, nos permite dejar de pensar en las conductas básicas, como caminar y decidir qué vamos a comer. Es entonces utilizando nuestra mente deliberadamente que podemos romper con el mal hábito, el cual, debes saber que nunca desaparecerá, con lo cual en los días que nos dejemos llevar nos ganará la batalla.
Este truco lo tengo bien sabido, desde que lucho por no caer en el hábito de comer las galletas de chocolate chips o los dátiles que trae mi marido a casa, de una manera que se forme el hábito. Cuando quiero hacerlo me detengo y pienso, —¿Cómo afectaría esto a mi estilo de vida saludable? —lo mismo cuando me voy en una con el celular y pienso en cómo mi enfoque y concentración están en riesgo.
Sería bueno mencionar lo que dice el autor del libro, —cuando emerge un hábito, el cerebro deja de participar plenamente en la toma de decisiones. Ya no trabaja tanto ni desvía su atención hacia otras tareas. Salvo que combatas deliberadamente un hábito, a menos que encuentres nuevas rutinas, el patrón se activará de manera automática.
¡Feliz Semana!
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