La arquitectura invisible del alto desempeño
Con todo lo del ayuno intermitente que he estado haciendo, por cierto voy por la cuarta semana y llevo cinco libras menos y las rutinas de pesas y caminatas bien calculadas durante la semana, he estado pensando mucho en el poder de los hábitos y todo lo que hay detrás de esta estructura.
Y es que la arquitectura invisible del alto desempeño son precisamente esos hábitos y sistemas que nadie ve, pero que sostienen todo ese desempeño que sí vemos.
Es como un edificio, todos vemos la fachada magestuosa, pero no vemos los cimientos, las vigas de acero, toda la estructura que hace posible que se mantenga en pie.
Todos admiramos ese edificio terminado, la carrera exitosa, el atleta que ganó el oro, las libras perdidas. Aplaudimos los resultados pero rara vez nos detenemos a pensar en esa arquitectura invisible. Un conjunto de hábitos , decisiones y sistemas que operan silenciosamente, cada día.
Esto me hizo recordar algo que siempre mencionaba en mis conferencias de alto desempeño, mientras la mayoría está distraída y compromete su energía y tiempo en cosas que no son excepcionales, las personas eficientes, high performers, diseñan bases inquebrantables.
La contradicción es fascinante: lo que menos se nota es lo que más importa. Esa llamada que no contestas. Esa hora extra de sueño que priorizas. Ese momento de reflexión al final del día. Esos “no” que pronuncias sin culpa.
En el alto desempeño, lo visible es el éxito, los resultados, los logros y lo invisible es:
Esa rutina matutina que nadie ve.
Las pequeñas decisiones que protegen tus rituales.
La organización que automatizas.
Cómo manejas y proteges tu energía y tu tiempo. Invirtiéndolos en lo excepcional.
Las reglas personales que nunca negocias contigo mismo.
Estos puntos invisibles tan importantes, me han hecho pensar en lo acertado que ha sido mirarlos como toda una arquitectura, para que esos buenos hábitos, rutinas que estoy tratando de instalar y bienestar en general no se derrumben. Y puedes analizarla así:
Es diseñada, no es accidental. Los hábitos de alto rendimiento no aparecen por casualidad, se construyen intencionalmente.
Es estructural. Si falla un hábito clave, por ejemplo dormir bien, todo el sistema se tambalea. Es por esto que los ¨high performers¨ protegen con uñas y dientes dos o tres hábitos que son no negociables.
Es invisible y esencial. Nadie te aplaude tus ocho horas de sueño, cuando dices ¨no¨a las distracciones, cuando cumples con tu ayuno, con tus ejercicios o cuando revisas tu día cada noche. Más todo esto es lo que permite los resultados que sí te aplauden.
Quiero dejarte una frase que leí de James Clear, el autor de Hábitos Atómicos:
¨Los buenos hábitos aportan tranquilidad. Los malos hábitos posponen el dolor.¨
Y una pregunta que él mismo hizo en su artículo y que me impactó de una manera increíble:
¿Qué estas haciendo hoy que te beneficiará en una década?
También te dejo la definición de alto desempeño o desempeño élite de uno de mis mentores el Dr. Greg Wells:
¨Desempeño élite significa mantenerse adaptable, aprender a pivotar y a ajustar las estrategias según se necesite.¨
¡Hasta la próxima semana!


