Vamos Viendo
Una noche de básquet, ansiedad, y un puente que no vi construirse
El miércoles de esta semana fue un día difícil. Mi ansiedad me consumía. Empezamos a ver el juego de los Knicks, yo tratando de mantenerme positiva. Mi esposo tan calmado, como siempre. Seguro de que iban a ganar.
El juego fue avanzando y en el medio tiempo la ventaja del otro equipo era abismal. Tenía sentimientos encontrados. En el fondo sabía que podíamos recuperarnos y me decía a mi misma, lo hemos hecho otras veces. Y por otro lado estaba desilusionada. Escuchaba a mi esposo a lo lejos con sus ¨yeses¨cuando parecía que le ibamos a dar la vuelta al juego.
Decidí mantener la imágen final, en la que ganábamos, luego me enfoqué en cómo mi equipo empezó a tender puentes hasta que nos pusimos por encima con un punto y solo un poco más de cincuenta segundos. Y seguimos construyendo el puente que nos puso finalmente del otro lado cuando ¨OG¨ hizo el tip final. ¡Y ganamos!
Pienso en esa noche de miércoles y me averguenza la falta de fé que tuve en algún momento. Y la realidad de que tampoco consideré el hecho de construir el puente, de ir cerrando la brecha poco a poco. y pensé en cuántas veces en mi trabajo le he dicho esto mismo a alguien, sin haberlo sentido tan de cerca yo misma.
Ahora lo pienso y es la única forma de saltar hacia el otro lado. El famoso salto de fé que se construye poquito a poco. Como le digo a mis hijos: —Vamos viendo.
Esta mañana me he encontrado a mi misma diciéndome, mientras hacía mi caminata, que lo mejor que puedo hacer es ir viendo mientras construyo mi puente. Y que estoy segura no será ni el primero ni el último.
¡Que tengas un semana llena de energía!
Pili
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