Vivir dispersa
Sobre la tristeza que no es mala
Hacía mucho, mucho tiempo que no leía en inglés. Y decidí, por recomendación de mi esposo, darle el turno a Theo of Golden , la novela de Allen Levi que él devoró mientras estuvimos viajando.
Desde el principio, entendí que el autor ha querido mostrar que muchas veces, la tristeza no es mala, incluso aunque se refleje en los ojos. Y es lo que pasa en su primer acercamiento con uno de los personajes principales. Una exitosa mujer que refleja en sus ojos tristeza. El se lo hace saber y ella se abre compartiendo con él cómo durante su vida esa tristeza se fue formando y aunque con una vida exitosa, ha convivido y convive con ella siempre. Es por eso que el personaje principal, le dice que eso no es malo. Ella la carga por dentro y esta coexiste con el hecho de seguir hacia adelante.
Esta escena, donde ocurre ese acercamiento y donde ella le cuenta cómo fue educada por su padre y lo que realmente ella desea en la vida, resonó de manera profunda.
Me ví en el espejo de Minnette, así se llama este personaje en la novela. Hay tristezas que se forman en la infancia, moldeadas por la manera en que fuimos criados, por lo que se nos dio y por lo que nos faltó.
Estas líneas, ajenas, me han hecho entender que, como ella, una mujer exitosa que siguió avanzando con su vida, he seguido dando pasos. También, saltos de fé. Pero esa tristeza, que muchas veces se puede ver en mis ojos, es antigua. No desaparece porque la supere. Sigue ahí, tranquila. Esperando momentos que le permitan asomarse.
Aún así, aunque hace ya un mes que regresé, tengo a flor de piel el coctel de vivencias y sentimientos que experimenté en mi viaje a Madrid. Sentir lo vibrante de esa ciudad y de que ¨aquí pertenezco¨, pasar tiempo con mi hijo mayor, conectar una vez más con mi hermana y estar sumergida en el placer de escuchar y hablar mi idioma.
El regreso me ha presentado la durísima escena de sentir que no pertenezco, de tener hijos repartidos en dos países, una hermana que no tengo cerca. Una geografía emocional fragmentada. Todo eso ha hecho ¨click¨ en esa tristeza. Que no es mala, que no es debilidad.
Es la estela de amar mucho en un mundo que me ha pedido vivir dispersa. Por lo menos por ahora. Esto es lo que se ama. Esto es lo que se extraña.
¡Feliz semana!
Pili
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